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jueves, 27 de enero de 2011

UN VIAJE DE LARGO RECORRIDO



Hace frío, pero prefiero ir ligero de ropa, camiseta interior, polo de mangas largas y sudadera con capucha. Casi toda la gente que veo por la calle lleva abrigos o chaquetones. A mi no me gusta llevar este tipo de prendas, me resultan pesadas, incómodas. Puedo ponérmelas si el frío es excesivo o llueve sin parar o tengo que pasar todo el día en la calle.
Le pregunto a los niños si saben las estaciones del año y D. me contesta diciéndome que se trata del sitio de donde salen los trenes, allí las personas esperan que llegue el tren y luego se suben y el tren las lleva a otro sitio que está lejos. Le digo a D. que vale, que eso es la estación del tren y que la gente puede coger el tren ahora que estamos en invierno pero también en otoño, primavera o verano. Yo prefiero coger el tren en otoño, es cuando por esta zona de sierras y dehesas el campo está más hermoso y sugerente. Eso creo yo.
Por fin acabamos de pintar las camisetas que nos pondremos el día de la paz, las palomas parecen más bien nubes o manchas, pero al menos quedan coloridas y divertidas, con un festivo aire infantil, que a fin de cuentas era de lo que se trataba. Cualquiera de estas celebraciones -y son bastantes a lo largo del curso- suponen mucho tiempo, esfuerzo y engorro, y siempre le queda a uno la duda acerca de la efectividad educativa de las mismas; en el caso concreto de la celebración del día de la paz, siempre he pensado que sería mucho más útil trabajar este tema regularmente durante todo el año escolar.Y no quiero decir que el día de la paz no se haga algo especial, que desde luego se puede, pero no todo este montaje en el que nos implicampos ahora y que queda olvidado en cuanto finalizan las actividades propuestas.
Lo mismo pasa con "el día contra la vionecia de género" o "el día de la mujer" o "el día del libro". ¿No son acaso cuestiones que habría que tener bien presentes durante todo el curso? Y tenerlas presentes de forma proactiva, moviendo nuestros impulsos y energías hacia objetivos y metas concretas: mejorar nuestra actitud, nuestra conciencia, nuestro compromiso.
Ayer vi una película en la que unos médicos se juegan la vida -y alguno la pierde- en campos de refugiados infernales. Me hizo pensar en la figura de M. L. King, del que estos días hemos hablado con motivo de la celebración del día de la paz. También se jugó la vida y la perdió. ¿Qué mueve a algunas peronas a comprometerse hasta el extremo de dar la vida por sus semejantes? ¿Qué lleva a otras muchas hasta la aberración de la tortura o la masacre o los asesinatos en masa? Nunca lo entenderemos, sólo sabemos que la vida está hecha de esa dialéctica de contrarios.

PD: Esta mañana viendo la alegría de los niños cuando se intecambiaban las camisetas, viendo su excitación, su ilusión, lo bien que se lo pasaban con lo que se había preparado, no he tenido más remedio que dar por bien empleado el esfuerzo y el tiempo empleado en que todo saliera bien. Nosotros los maestros y maestras también nos hemos divertido. Queda dicho.